«Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» (Juan 3:3)
Hace algunos meses se dañó la batería de mi carro; tuve que ir a un taller a ver si tenía algún arreglo, pero luego de examinarla, el diagnóstico fue que tenía que cambiarla por una nueva: la dañada no tenía ninguna reparación posible.
Espiritualmente, el hombre está dañado, contaminado y sin ninguna esperanza de salvación por causa del pecado. No hay reparación posible; el corazón del hombre está completamente inclinado al mal. Es necesario un cambio: una vida nueva, un corazón nuevo, un nuevo estilo de vida… es necesario un nuevo nacimiento.
Solo por medio de Cristo, quien entregó su vida en la cruz del Calvario y resucitó al tercer día, el hombre puede obtener esperanza. Cuando creemos en Él, somos hechos nuevas criaturas. Bien lo dice Pablo: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17).
Nuevas criaturas por medio de Cristo: Él cambia todo nuestro ser, transforma completamente nuestra vida, nos hace vivir conforme a su palabra, nos da esperanza viva y salvación eterna. La única esperanza para el hombre es CRISTO.
El pecado nos mata, nos destruye y nos daña; pero Cristo nos da vida, nos edifica y nos salva.
Pr. Miguel A. Moreno


