A inicios de 2026, la NASA replanteó y simplificó su estrategia: decidió concentrar recursos en la superficie lunar, reduciendo costos operativos y acelerando el calendario de Artemis, de allí que ya NASA, al fin, presentó los detalles de su plan escalonado para crear su primera base lunar en el polo sur del satélite. Aunque la construcción de un centro de investigación espacial que permita una presencia humana sostenida tomará al menos una década, las misiones que colocarán sus bases tecnológicas y simbólicas partirán en los siguientes años, publicó El Pregón.com..
Entre ellas destaca la prueba del módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance, de Blue Origin, prevista finales de 2026.
El proyecto de la base lunar sustituyó en prioridad al programa Gateway, una estación orbital similar a la Estación Espacial Internacional que serviría como nodo entre la Tierra y la Luna.
A inicios de 2026, la NASA replanteó y simplificó su estrategia: decidió concentrar recursos en la superficie lunar, reduciendo costos operativos y acelerando el calendario de Artemis. Tras semanas de silencio, la agencia publicó su nuevo plan.

Hasta ahora, el plan para la base lunar consta de tres fases. La primera, de 2026 a 2029, estará dedicada a misiones robóticas de exploración y experimentación. En esta etapa, la NASA y sus socios privados probarán las tecnologías necesarias para las futuras misiones tripuladas.
Según una reciente conferencia de prensa, la fase uno será especialmente activa: al menos 25 misiones y 21 aterrizajes en la superficie. Sin detallar fechas específicas, la agencia adelantó que en los próximos tres años enviará rovers, incluidos modelos tripulados para movilidad futura, drones, reactores de superficie, satélites de nueva generación y carga útil para preparar el terreno.
Una de las primeras misiones clave será la prueba del módulo Blue Moon Mark 1 Endurance en otoño de 2026. Su propósito es evaluar las condiciones de un descenso controlado y validar la tecnología de navegación y posicionamiento. No llevará astronautas. Si la misión resulta exitosa, Blue Origin planea una versión tripulada hacia 2028, posiblemente con Blue Moon Mark 2.
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