Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. (Filipenses 1:21)
El apóstol Pablo, quien escribió la carta a los Filipenses en el año 61 de la era cristiana, fue un hombre que sirvió con entrega y pasión a Cristo y a su iglesia. Cuando escribe esta carta ya era un anciano, había cumplido la misión de predicar delante de reyes, judíos y gentiles, había realizado varios viajes misioneros, había fundado varias iglesias y había preparado líderes que enseñaran fielmente la palabra.
Al ver todo lo que Pablo logró hasta ese momento en su ministerio, algunos podrían decir que ya era hora de que se fuera a un retiro bien merecido, a un tiempo de descanso. Sin embargo, Pablo sabía que el ministerio y la vida cristiana no tienen fecha de jubilación; él debía seguir viviendo para Cristo, debía seguir sirviendo al Señor, aunque esto le costara la libertad o su propia vida.
En la carta a los Gálatas, Pablo enseña que él vivía solo para agradar a Cristo (Gálatas 2:20). Nosotros, al igual que él, debemos tomar la decisión de vivir para Cristo, de procurar vivir de forma que sea agradable a él, aunque nos señalen y critiquen. No hay nada mejor y que traiga más gozo al corazón del hombre que vivir para Cristo y servirle.
Vivir para Cristo solo es posible en una obediencia plena a su palabra. Mientras más conozcamos la Biblia, más sabremos cómo debemos vivir para agradar a aquel que nos amó y dio su vida por nosotros.
Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. (2 Timoteo 2:4)
¡VIVE PARA CRISTO!
Pastor Miguel A. Moreno
Martes 22 de septiembre

