EL RESPETO SACRALIZADO FRENTE AL PRAGMATISMO AMORAL
El Duelo Nacional entre la Ética y la Miseria Política
La historia de las naciones se mide por la robustez de sus instituciones en tiempos de paz, pero, fundamentalmente, por la dignidad con la que enfrentan sus tragedias.
El doble terremoto del pasado 24 de junio, que ha dejado una dolorosa estela de más de tres mil almas perdidas, ha colocado a nuestro país en una encrucijada que trasciende la reconstrucción material: nos enfrenta a un espejo ético y humano sobre quiénes somos y cómo procesamos el sufrimiento colectivo.
Ante la magnitud de la catástrofe, el Decreto de Duelo Nacional emitido por el Gobierno Nacional no debe interpretarse como un simple formalismo burocrático o una pausa administrativa. Desde la perspectiva de la doctrina del dolor, el luto oficial es un acto de estricta justicia humana. Es el reconocimiento institucional de que el tejido social ha sido rasgado y de que la nación entera asume una identidad compartida a través del pesar. El dolor, en su dimensión más noble, actúa como un nivelador social absoluto: ante la muerte y la desolación, las diferencias socioeconómicas o las parcelas ideológicas se diluyen. La bandera a media asta es el recordatorio de que ninguna familia debe cargar sola con el peso de su tragedia.
Sin embargo, la crisis también ha dejado al descubierto la faceta más sombría del pragmatismo materialista y la realpolitik. Resulta alarmante y éticamente indefendible observar cómo, mientras miles de ciudadanos lloran a sus deudos en los refugios de Caracas, Miranda o La Guaira, existen sectores que pretenden instrumentalizar la catástrofe como una «ventana de oportunidad» política. El proselitismo que busca encender focos de desestabilización en medio del colapso, escudado en consignas tan groseras e insensibles como «Ya está bueno de luto ni nada», revela una profunda deshumanización y una alarmante miseria espiritual.
Para estos actores descarnados, el dolor humano no es un espacio sagrado de respeto, sino una variable estadística utilizable bajo la premisa de la «doctrina del shock». Asumen de forma amoral que una sociedad aturdida y vulnerable es el escenario idóneo para activar agendas de poder, anteponiendo el cálculo político a la más elemental sensibilidad humana. Al catalogar el duelo colectivo como una simple «estrategia de distracción» del adversario, se autootorgan el permiso ético de pisotear la memoria de los fallecidos, incurriendo en una torpeza que la historia rara vez perdona.
¿Dónde queda, entonces, la sensibilidad y el respeto? No queda, ciertamente, en las tribunas del oportunismo. Queda resguardada en los cuerpos de rescate que aún desafían el peligro bajo las estructuras colapsadas, en el personal médico que trabaja sin descanso, en el pueblo llano que comparte el pan en medio de la adversidad y en un sistema de gobierno que no se rinde ante la esperanza de seguir rescatando vidas.
La reconstrucción de la república no iniciará únicamente removiendo escombros o vaciando concreto en las zonas afectadas; comenzará por sanar el alma de la nación y por trazar una línea infranqueable que proteja el dolor de nuestra gente del fango de la politiquería. El dolor del pueblo es sagrado, y quienes pretendan edificar un proyecto de poder sobre el irrespeto a nuestros muertos, terminarán sepultados bajo el peso del rechazo moral de una sociedad que hoy, más que nunca, exige dignidad, prevención y respeto.

«Cuando la tierra tiembla y nos arrebata tanto, lo único que nos mantiene en pie es el refugio de la empatía. Las voces que hoy claman por el olvido y la discordia en nombre de intereses mezquinos, se diluyen ante el silencio respetuoso de una nación que abraza a sus deudos. Las banderas a media asta no solo lloran a los que ya no están; también custodian el alma de un país que se niega a perder su sensibilidad. En ese respeto sagrado, y no en la estridencia del oportunismo, habita la verdadera reserva moral de nuestra tierra.»
Por: Mgs. Gilberto Hidalgo
gilbertohidalgo2@hotmail.com
gilbertohidalgo2@gmail.com
04127805792 – 04246652373

