24 Sep 2026, Jue

Maracaibo y sus estatuas

Nos han consultado por diferentes vías: emails, wasap, en persona, por llamadas… solo ha faltado que lo hubieran hecho con «señales de humo» sobre lo que ha ocurrido recientemente en Maracaibo, que hasta hace pocos meses, antes del cumpleaños 92 de Luis Aparicio Montiel, el pasado 28 de abril, no tenía una estatua que honrara al hasta ahora único venezolano en el Salón de la Fama del Beisbol… ya tenemos una en plena Avenida El Milagro, en el sector Santa Lucía, cerca de donde nació «Luisito» en 1934. Pero además de eso tenemos otra de Lío Messi y otra del perro Tsunami, ese que ayudó a encontrar a muchos sobrevivientes en el doblete de terremotos en el centro del país, especialmente en La Guaira.

Por cierto, esa estatua de Aparicio no es de nuestro agrado, y aunque es irrelevante nuestra opinión porque se va a quedar allí, apartando la cara de don Luis, que sí se parece, y por eso felicitamos al artista plástico Josué Figuero, porque con apenas 17 años demuestra que es un extraordinario escultor… la persona que está ahí con una guante de beisbol parece que «no sabe jugar», porque la posición verdadera de un campocorto (esa que jugó magistralmente Luis Aparicio) lleva las manos, tanto la enguantada como la de lanzar, abiertas y a la altura de los hombros. Esa persona que está ahí (la estatua pues) lleva el guante como cuidando sus zonas blandas, para que la pelota no lo golpee ahí, como quien no sabe lo que hace. Para ponernos en contexto, cuando éramos niños el vecino «riquito», que era el único que se podía comprar un guante, cuando jugábamos pelota de goma, de media, o de lo que sea en la calle (la mayoría de quien lea esto debe saber lo que decimos) cubría a la defensa con esa postura, sin seguridad de saber jugar… Pero debemos aclarar, que eso no es culpa ni del alcalde Giancarlo DiMartino ni del artista Figuero… Estamos seguros que ninguno de los «asesores» o personas que «deben saber de deportes», los orientaron para hacer esa obra, que reiteramos, está espectacularmente bien hecha, pero no representa a un «torpedero» que por su defensa, bate, inteligencia y velocidad llegó a Cooperstown, lugar en el que solo están los mejores de este deporte, y Aparicio, con todos los méritos posibles, allí se encuentra, incluyendo su elegante forma de cubrir «las paradas cortas».

Pero aún hay más… Con respecto a la muy polémica estatua de Leo Messi… bueno, la Biblia dice en la carta del apóstol Pablo a los Romanos que «al que se le debe honra le debemos dar honra y al que se le deba honor debemos darle honor» (Romanos 13:7, en la Biblia). Messi para muchos es el mejor futbolista de la historia (para nosotros debe estar entre los cinco o seis mejores) y… bueno, aunque no tiene relación con Maracaibo, aunque esto no significa que estemos de acuerdo en que deba estar o no, creemos que es un gran personaje de la historia deportiva de nuestro continente. El alcalde DiMartino no necesita que lo defendamos, porque él lo sabe hacer muy bien, pero uno no sabe si ese es un primer paso para un posible «mini parque temático» de grandes exponentes del deporte mundial… o de los mundiales de fútbol… lugar en el que, de repente, también incluyan a otros grandes deportistas, los mejores, de algunas disciplinas… un Micheal Jordan, un Betulio González, una Yulimar Rojas (que el propio Figuero ya ha hecho)… es posible que algo así tenga más sentido… pero debemos decir igual que con el tema de la estatua de Luis Aparicio… no es culpa del alcalde ni del artista, es culpa de sus asesores deportivos, que parecen no saber mucho del tema…

Del «perrito» no diremos mucho… también se merece su lugar en la historia… Ahora bien, hay muchas cosas que el alcalde DiMartino ha querido y seguirá queriendo hacer bien por la expansión del deporte, para que nuestros niños conozcan, a través de estas esculturas, a grandes personajes de la actividad física mundial, especialmente la regional… pero si no tiene buenos asesores, que conozcan la materia deportiva… que sepan que las «pelotas» son redondas, aunque «vienen en cajas cuadradas» van a seguir ocurriendo estas posturas polémicas. Si tiene en mente develar una estatua a Wilson Álvarez, quien fue el primer lanzador venezolano en lograr un juego sin hits ni carreras en las Grandes Ligas, igualmente fue el primer venezolano en sumar más de 100 victorias en la Gran Carpa, primero en haber ponchado a cuatro rivales en un inning (si, leyó bien… cuatro ponches en una entrada, en la que con tres outs se termina) y así… este zuliano también se merece una estatua… pero si sus asesores le «recomiendan» que la escultura tenga un bate, no será mucho la culpa del alcalde ni del escultor, sino de quienes le deberían decir «Wilson es zurdo y fue un lanzador».

Pero como decía un personaje de las comunicaciones haces pocos años… «Así son las cosas».

Eliéxser Pirela Leal

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