29 Jul 2026, Mié

Cómo afrontar nuestros problemas en familia

En el libro de Nehemías leemos una historia que nos hace reflexionar sobre cómo debemos afrontar los problemas y dificultades en la familia. Nehemías vino de Susa, donde era copero del rey Artajerjes, el rey del Imperio Persa (actual Irán), y su capital era Susa. Él había oído de uno de sus hermanos acerca de la horrible condición de Jerusalén: El muro había caído, los enemigos del pueblo judío podían entrar y salir cuando quisieran y eso desesperaba y angustiaba al pueblo.

Nehemías se conmovió tanto cuando escuchó la noticia que se sentó, lloró, ayunó y comenzó a orar. Luego solicitó permiso al rey y se dirigió a Jerusalén y, estando allá, recorrió la ciudad por la noche examinando el muro para poder evaluar lo que debía hacer. También se reunió con los líderes y les contó lo que Dios había puesto en su corazón y el pueblo respondió. Él comenzó mirando los problemas que tenía el muro, luego desarrolló un plan y lo llevó adelante; cuando enfrentó los problemas hizo un llamado a buscar a Dios y a trabajar juntos para cuidar de sus familias y hogares, y así no permitir que los enemigos detuvieran la reconstrucción del muro, y, por ende, la seguridad de las familias.

A lo largo de la historia, las familias siempre se han visto afectadas por conflictos de toda índole; estas debilidades las exponen a los problemas que merman la armonía, el amor y el apoyo conjunto. Una familia débil no podrá enfrentar adecuadamente las dificultades y puede llegar a ser fácilmente destruida, ya sea por problemas espirituales, emocionales o materiales.

Es necesario tener una familia fuerte que enfrente los embates de la vida. Para ese objetivo todos deben trabajar juntos para identificar y reparar las áreas más frágiles que se tienen.

La razón expresada por Nehemías era pelear por los hermanos, los hijos, las esposas; es decir, por el hogar (v 14). El recurso poderoso que él encontró y ofreció estaba en la oración constante y en la fe en Dios (v 4, 9 y 14). El pueblo trabajó junto, como un solo cuerpo, y en favor de todos. La unidad y el esfuerzo conjunto fue lo que llevó a concluir la tarea emprendida, y son estos mismos principios los que llevan a la familia a ser emocional y espiritualmente más fuerte.

Velemos por la seguridad y bienestar espiritual, emocional y material en el hogar. Los padres, hijos, hermanos, esposos, etc; estamos llamados a trabajar juntos. Pidamos ayuda a Dios para que nos permita ver nuestras debilidades familiares y trabajemos juntos para levantar “los muros” que traerán paz y estabilidad a nuestra casa.

«Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará» (Pr 24:3)

Dios te bendiga

Erika de Pirela
erikadpirela@gmail.com

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