Erika Belloso de Pirela
«Búsquenme y vivirán»
Una de las cosas más peligrosas en la vida es estar convencidos de que vamos por el buen camino cuando en realidad estamos equivocados.
Jeroboam, rey de Israel, no quería que su pueblo regresara a Jerusalén para adorar a Dios e inventó una especie de religión híbrida, combinando leyes y costumbres israelitas y no israelitas, diciéndole al pueblo que los dioses que les presentaba eran en realidad los que los habían sacado de la esclavitud de Egipto. Dios entonces envió profetas al pueblo para reconducirlos al buen camino; Amós fue uno de ellos.
Tan pronto como el profeta Amós anunció que no estaban en el camino correcto y que se enfrentarían a un juicio terrible por ello; sus reacciones oscilaron entre la indiferencia apática y la oposición airada. Y él comienza su siguiente mensaje con palabras impactantes, entonando un lamento por la casa de Israel que, en ese momento,
había alcanzado expansión territorial y prosperidad económica. Realmente Israel vivía una época de esplendor casi como en los días del rey David.
Dios pone al descubierto el lado negativo de aquella época ostentosa: El lujo desmesurado y el excesivo afán de lucro, la falsa religiosidad y el absoluto desprecio por la justicia, hizo que Dios decidiera poner fin a ese estilo de vida y, a través del profeta Amós, exhorta a su pueblo al arrepentimiento enviando este mensaje de advertencia. “Busquen lo bueno y no lo malo, y vivirán. Aborrezcan el mal; amen el bien”. (Am 5:14-15)
Dios promete vida a los que buscan lo bueno. Jesús dijo que el único bueno es Dios. (Mr 10:18), es decir, sólo Dios posee la bondad intrínseca y perfecta y es el único estándar de bondad verdadera. El llamado de Dios a buscarlo y vivir No significa que si lo buscas no morirás sino que en Él encontrarás la verdadera vida; significa buscar anhelante su presencia y dirección. Esto implica una transformación genuina, arrepentimiento, obediencia y dedicación personal para conocer la voluntad de Dios.
La definición de «vivir» según Dios, no es sólo lo opuesto a la muerte, sino también lo opuesto a una vida destructiva y sin sentido. Pablo lo expresa de la siguiente manera: «algunos están muertos mientras aún viven» (1 Tim 5:6).
Jesús dijo que si perdemos nuestra vida por su causa, encontraremos la vida. Es allí donde surge la humildad, cuando comprendemos nuestra condición espiritual y lo que Dios ha hecho para remediar nuestras faltas. El Señor no quiere que vivamos en el derroche, la ostentación de bienes ni escondidos en la religión.
La verdadera vida y el verdadero propósito se encuentran en la intimidad y obediencia a Dios.
Dios te bendiga
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