La Fuente de la eterna juventud
Perpetuar la vida ha sido una de las grandes búsquedas del ser humano. La «fuente de la eterna juventud», simbología de la inmortalidad y la longevidad, ha sido buscada y recreada en el cine teatro y literatura. Su búsqueda se enmarcó alrededor del siglo XIX y encontrarla hubiese sido uno de los mayores descubrimientos de la humanidad.
Una leyenda en particular quedó arraigada en el mundo occidental a partir de los viajes del primer gobernador de Puerto Rico (Juan Ponce de León). En 1513, él salió en búsqueda de la Fuente de la Juventud, en lo que hoy es Florida, EEUU. Ponce le creyó a los nativos que le prometieron que las aguas de esta fuente podían transformar a un hombre viejo y frágil restaurando su juventud por completo. El mencionado gobernador, junto a sus hombres, inspeccionó cada río, arroyo, laguna, y estanque de agua; pero todos los del grupo nunca encontraron la «fuente de la juventud». La ciudad de San Agustín, en Florida, aún mantiene viva la leyenda, diciendo que ese es el lugar donde realmente se encuentra la «fuente de la juventud».
En un ámbito más cotidiano, las personas que viven hasta sus cien años (o más) por lo general, causan asombro; enseguida son entrevistadas acerca de su dieta, sus hábitos, y perspectivas de vida; y tanto médicos como científicos estudian sus vidas para tratar de descubrir una pista que revele el secreto de su longevidad.

Hoy como nunca, la gente se ha marcado con énfasis el deseo de no querer envejecer, y busca ocultar cualquier indicador que sugiera en lo mínimo que el calendario de la vida va pasando sus hojas con una celeridad asombrosa, tanto, que si se pudiera detener la vida y mantenerla intacta, libre de dolores y preocupaciones la lista de personas sería extensa afirmando «Yo quiero».
Mueve a la reflexión que el deseo de la mayoría de perpetuar la vida no es del todo irracional, tiene sentido; fuimos creados a la imagen de un Dios Eterno. El secreto de juventud eterna no se encuentra en alguna comida exótica, o en una disciplina o ejercicio, tampoco en algún clima especial, ni en un lugar tranquilo. La Biblia dice que al sediento, Dios le dará a beber del agua de la fuente que da vida eterna (Ap 22:6).
La promesa de la vida eterna es un pilar fundamental de la fe cristiana y Juan 3:16 nos asegura a los creyentes que la fe en Jesucristo conduce a la vida eterna, contrastando el destino de la perdición con la esperanza de la existencia eterna con Dios. Esta promesa brinda consuelo, esperanza y un sentido de propósito a los cristianos, reforzando el poder transformador del amor de Dios. Desde una perspectiva cristiana, la vida eterna no se trata solo de vivir para siempre, sino de vivir en la presencia de Dios. Esta presencia divina transforma nuestra existencia, dotándola de propósito y significado.
La fuente de la juventud es real, y resulta ser la herencia de cada creyente. El agua de vida efectivamente es el evangelio de Cristo. Dios nos ha provisto del camino para tener vida eterna sin tener que apelar a leyendas o historietas de aquí o de allá. Jesús murió y con su muerte restaura nuestra vida finita y pasajera transformándola en vida eterna, vida salvada por Él. Sólo su gracia y su perdón nos acoge, sólo la fe en Él nos garantiza disfrutar del bien de una vida presente progresiva como también de la vida eterna.
La seguridad de vida eterna, nos proporciona a los creyentes un sentido de paz y propósito, animándonos a vivir con la confianza de que nuestro futuro está asegurado en Cristo. La promesa de vida eterna es una fuente de alegría y motivación, inspirando a los creyentes a compartir este mensaje de esperanza con los demás. En palabras de Jesús: «..el que cree en Mí, tiene vida eterna» (Jn 6:47).
Si eres de las personas que creen en Él, entonces ya tienes vida eterna.
Dios te bendiga
erikadpirela@gmail.com

