12 Sep 2026, Sáb

LA ACÚSTICA DE LA MEDIOCRIDAD

«El chisme como freno a la gestión pública»

 En la administración pública, la ineficiencia rara vez se presenta con el rostro de la confrontación abierta o el debate de ideas. Suele adoptar un formato mucho más dañino y sigiloso: la agresión sorda, el susurro de pasillo y la descalificación sistemática.

Cuando los espacios de gestión carecen de rigor, la incapacidad operativa de ciertos actores se transforma en ruido social. Inspirados en la dinámica de la penumbra —donde impera el crillar, el trillar y el canto de los insectos—, estos patrones de conducta buscan erosionar la moral de quienes conciben el servicio público como un ejercicio de idoneidad e integridad.

Las tres formas del rumor institucional

 El «crillar» (La cizaña intrusiva): Es el murmullo constante y seco que busca sembrar desconfianza entre los equipos de trabajo. Quien lo ejerce no aporta soluciones ni presenta denuncias formales; genera interferencia para distraer al funcionario enfocado y desgastar la toma de decisiones.

 El «trillar» (La trituración de la reputación): Consiste en machacar repetidamente un brollo o dato sesgado en distintos círculos hasta instalar una falsa narrativa. Al carecer de resultados tangibles que mostrar, se intenta igualar el terreno destruyendo el prestigio del perito o del líder técnico.

 El canto de los insectos (La camarilla de sombras): Es la conducta que cobra fuerza en el anonimato y los pasillos, pero se silencia ante la confrontación abierta o la solicitud de datos objetivos.

 El costo real para la ciudadanía 

Este fenómeno no es un simple choque de egos; representa un obstáculo directo para el desarrollo institucional. La proliferación del chisme y la intriga contamina el clima laboral, frena proyectos de envergadura, ahuyenta al talento calificado y paraliza la capacidad de respuesta de los organismos ante las necesidades reales de la comunidad.

Cuando la mediocridad logra imponer su agenda de pasillo, la gestión pública pierde su rumbo estratégico y se sumerge en la microgestión del conflicto.

 Desmantelar el ruido con gestión

Frente a la acústica de la mediocridad, la respuesta institucional debe ser contundente:

Gestión basada en indicadores: Reemplazar las percepciones por datos medibles y auditorías continuas que desmonten cualquier especulación.

 Cero tolerancia a la vía informal: Exigir que cualquier discrepancia o denuncia se tramite por los canales normativos institucionales, privando al susurro de su espacio natural.

 Foco en el ciudadano: Mantener la firmeza operativa y la ética del servicio por encima de las dinámicas de desestabilización interna.

El murmullo de pasillo se apaga cuando se enciende la luz de los resultados. La verdadera transformación del sector público se logra blindando las instituciones con profesionalismo, transparencia y carácter.

 «Frente a la cizaña y la intriga, la verdadera autoridad moral se demuestra manteniendo la vista en el servicio y la firmeza en los resultados.»

 MSc Gilberto Hidalgo

 gilbertohidalgo2@hotmail.com

gilbertohidalgo2@gmail.com

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