Rafael Imbert Salas, un dominicano que hizo de Montería su segunda Patria
Hoy quiero revivir esta crónica hecha hace 17 años al gran entrenador dominicano Rafael Imbert Salas.
Es un homenaje al beisbolista, al entrenador y al gran amigo enraizado en las tierras del Sinú, cuyo trabajo y perseverancia por el béisbol nunca fueron reconocidos por la clase política y los mandatarios de turno.
Disfruten la lectura.
El personaje para esta crónica-entrevista es un ex pelotero profesional nacido en Santo Domingo, y no en San Pedro de Macorís, donde nace aproximadamente el sesenta por ciento de los beisbolistas dominicanos que hoy militan en las Grandes Ligas.
Se trata de Rafael Imbert Salas, una persona que adquirió la nacionalidad colombiana gracias a que se enamoró de este país y, más concretamente, de Montería, capital del departamento de Córdoba. Una ciudad intermedia que cautiva por el calor de su gente y por el embrujo del río que la atraviesa, cuyo nombre es Sinú, en referencia a los ancestros aborígenes zenúes.
Pues bien, esperamos a Rafa para este trabajo sobre su vida personal y deportiva. Llegó, como siempre, puntual, así como llega a los entrenamientos: impecable, con su uniforme de prácticas, pantalón gris, sudadera blanca y zapatos Nike de color rojo, originales.
En su mano derecha llevaba un bate de bambú importado y lucía una gorra del equipo de béisbol Tabasco, de la Liga Mexicana del Pacífico, obsequio de su hermano Julio César, quien vive en el país azteca.





Rafael Imbert, ¿en qué año nació usted?
Nací un 15 de agosto de 1940. Tengo actualmente 70 años, de los cuales he vivido 44 años en Colombia, la mayor parte en Montería.
¿Exactamente cuándo llegó a Colombia El 7 de septiembre de 1966. Vine a jugar con una selección profesional de República Dominicana para enfrentar a una selección de Venezuela. Entre los peloteros dominicanos que me acompañaron en esta gira estuvo Epifanio Guerrero, hoy scout de Grandes Ligas y quizás uno de los hombres que más peloteros latinoamericanos ha firmado para la Gran Carpa. También recuerdo que me acompañó Sijo Linares, excelente segunda base dominicano Háblenos de su paso por el béisbol organizado de los Estados Unidos.* Fui firmado por Tuffy Harsen en el año 1956 para la organización de los Piratas de Pittsburgh y jugué hasta la categoría Triple A. También jugué para la organización de Chicago, dejando mi última participación con los siguientes números: 118 juegos, 115 hits en 400 turnos al bate y 13 jonrones ¿Cuál fue la posición en la que más se acomodó en el béisbol?*
Primera base y left field.
Hacemos una pausa para tomarnos un tinto. Rafael recuerda muchas cosas de su juventud beisbolera, menciona a sus amigos y se quita sus lentes, eternos compañeros. Saborea el café colombiano, toma la gorra de Tabasco en su mano y muestra su cabellera blanca, único testimonio de que el tiempo ha pasado, porque aún conserva un buen estado de salud, muestra de la fortaleza que mantuvo en los campos de béisbo ¿Cuál es el entrenador que más recuerda?*
Viruta Pichardo, en el colegio María Auxiliadora de Santo Domingo. Él también entrenó a Juan Marichal y a los hermanos Alou.
Rafa, ¿en su familia hay una dinastía de beisbolistas?
Sí, mi familia es puro béisbol. Jugaron béisbol mi hermano Julio César, quien actuó en Triple A y también fue actor de cine, televisión y fotonovelas mexicanas. Actualmente vive en México. También jugaron Kico Imbert y mi persona.
¿En qué otro país jugaste béisbol profesional?
En mi país, con las Águilas Cibaeñas. Junto a mi hermano Julio César fuimos los primeros hermanos en jugar en las Águilas Cibaeñas: él como pitcher y yo como outfielder y primera base novato, por los años 1960 y 1961. También jugué en México con los Charros de Jalisco.
Mi entrevistado es un hombre seguro de sus conocimientos beisboleros, quizás uno de los más capacitados que ha pisado suelo colombiano.
¿Por qué se queda Rafael Imbert en Montería?
Porque fui contratado por el dirigente Alfredo Yidios (q. e. p. d.) directamente para trabajar en Colombia, aquí en Montería, con los hermanos Vega.
¿Cuáles han sido sus logros como entrenador de béisbol en Colombia?
Fui campeón nacional de béisbol amateur dirigiendo la selección de Antioquia en Cartagena y en Ibagué. Fui el único campeón de la Liga Paralela de Colombia con Cardenales de Montería. También fui cuatro veces campeón en el Torneo Nacional de Talentos. Con Córdoba fui campeón nacional en los Juegos Nacionales de 1987 y en Puerto Boyacá en el año 2000. En el béisbol profesional colombiano fui coach de los equipos Olímpica de Barranquilla y Willard, y también de Cardenales de Montería.
¿Cuál es su concepto sobre el entrenador cubano Eduardo Martín Saura, con quien compartió la dirección del equipo de Córdoba campeón en la Copa Malta Leona
Eduardo Martín es uno de los más grandes entrenadores que he conocido. De él aprendí el manejo de grupos. Es uno de los entrenadores más cotizados actualmente en Cuba.
Hablemos de su familia.
Bien. Soy casado con una colombiana y tengo dos hijas: Sandra Patricia y María Claudia.
Ya son las seis y treinta de la tarde. El cielo de Montería se nubla. Estamos en tiempos de lluvias intensas y los meteorólogos dicen que se trata del fenómeno de La Niña.
Tenemos que terminar esta crónica. Nos sentimos satisfechos porque hemos hablado con una persona distinguida, perteneciente a una pudiente familia de República Dominicana, por la cual Rafael pregona siempre el amor que siente por ellos, sobre todo por su señora madre, doña Francisca Altagracia Salas, con quien habla todos los domingos.
Nos despedimos de Rafael Imbert y me respondió:
En una próxima charla te contaré mucho más de mi pasado beisbolero. Me gustaría que me acompañaras a Santo Domingo para que conozcas personalmente a mi familia.
Rafa se retira porque a esta hora juegan en Grandes Ligas los Dodgers frente a San Francisco y, como hombre actualizado en béisbol, lo observará por cable, a través de su canal preferido, CDN, de su natal Santo Domingo.
HASTA LA PRÓXIMA
Álvaro Díaz Arrieta / Narrador del Caribe



