Este 8 de septiembre celebramos los 497 años de la «ciudad más bella», la que se siente con su gaita, esa que se lleva en el alma, el Puente sobre el Lago que nos abraza al volver, y ese sol glorioso que ilumina las ganas de salir adelante de nuestra gente.
Maracaibo es más que una ciudad: es el calor de su gente, el arraigo a las tradiciones, la admiración al emblema de nuestro estado Zulia, el Relámpago del Catatumbo encendiendo el cielo, a nuestro hermoso Lago de Maracaibo, nuestro majestuoso puente «General Rafael Urdaneta», y esa alegría única que se siente en cada esquina, con un «vos» que nos conecta sin importar dónde estemos.



Es que desde su fundación, aquel 8 de septiembre de 1529 bajo representación de la familia Welser por el alemán Ambrosio Alfinger, quien la nombró Nueva Núremberg, que según la historia fue en homenaje a la homónima ciudad alemana Núremberg. Maracaibo, la capital del estado Zulia, es la segunda ciudad más importante y poblada de Venezuela y el centro económico más relevante del occidente del país, especialmente por la presencia de la industria petrolera, que se desarrolla en gran parte del otrora Lago de Coquivacoa, además de las riquezas minerales y de la producción agropecuaria de los poblados ganaderos del estado. Históricamente Maracaibo ha sido pionera en muchas actividades en el país, como por ejemplo ser la precursora de un sistema eléctrico público (hoy en día tan maltratado), el primer banco, la primera lotería y otras «primeras cosas » más. Pero el calor producido por ese sol radiante es lo que más ha caracterizado a esta ciudad, tanto que muchos poetas no se han cansado de rendirle sus amores con letras y prosas que trascienden con el paso del tiempo.
¡Que viva la Tierra del Sol Amada! Vos sois orgullo, vos sois tradición, vos sois mi hogar!
Eliéxser Pirela Leal


