El economista José Toro Hardy, exdirectivo de Pdvsa, cree posible que la reticencia de las grandes empresas del sector petrolero a invertir en Venezuela debido a la inseguridad política y judicial llevó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a aceptar que una compañía dirigida por Alejandro Betancourt recibiera concesiones para explotar 17 yacimientos petrolíferos con reservas de aproximadamente 65.000 millones de barriles.
“No me cabe la menor duda de que esa es la razón”, expresó Toro Hardy en entrevista con El Nacional, en la que aclaró que, aunque resultan fundamentales las inversiones que permitan la recuperación de la industria petrolera, esto debe ocurrir en un país con un gobierno legítimo y donde exista la separación absoluta de los poderes del Estado. «Venezuela tiene muchísimo más petróleo del que nos dicen», indicó.
Riesgos políticos y judiciales
El experto afirmó que a Venezuela le habría convenido que las mejores, como ExxonMobil y ConocoPhillips, ingresaran para impulsar la recuperación de la industria petrolera, pero estas compañías se negaron a invertir porque consideran que no existen suficientes garantías. Recordó una evaluación efectuada por JPMorgan, el banco más grande de Estados Unidos, que posiciona a Venezuela como el país con el riesgo más alto del mundo para los inversionistas.
“La razón por la cual las empresas grandes no están entrando a Venezuela es porque el riesgo país es muy alto y ellos han tenido en el pasado muy malas experiencias en Venezuela. Me refiero a Exxon y Conoco, que primero fueron nacionalizadas, después firmaron contratos importantes, hicieron inversiones importantes con la apertura petrolera, les cambiaron las condiciones del contrato, las expropiaron, fueron a arbitrajes internacionales que ganaron y no les pagaron”, expresó.
Las reservas petroleras de Venezuela podrían estar sobreestimadas
“Debimos empezar por eliminar o controlar esos riesgos para que vinieran las empresas a invertir. ¿Cómo se eliminaban estos riesgos? Haciendo primero unas elecciones, teniendo un gobierno legítimamente electo, donde exista absoluta separación de poderes, donde se respeten los contratos firmados y la propiedad privada y donde se aboliera el término de ‘expropiación”, añadió.
Toro Hardy, autor de libros como Venezuela: 55 años de política económica 1936-1991 y Fundamentos de Teoría Económica, manifestó que pareciera que en esta negociación se estaría recurriendo a algunos intermediarios —pequeñas y medianas empresas— para firmar esos 17 campos; sin embargo, reconoció que genera duda si esas compañías cuentan con capacidad financiera para realizar las inversiones necesarias.
“Se habla de la posibilidad de una garantía por parte del gobierno americano a esos inversionistas, eso podría cambiar el panorama. Pero no tenemos los datos precisos para determinar qué es lo que realmente se va a hacer. Estamos hablando de un conjunto de campos, algunos en los cuales, sobre todo los que están ubicados en el estado Zulia, puede haber una recuperación de la producción más o menos rápido”, dijo.
Yacimientos en abandono
Explicó que se trata de yacimientos que, en muchos casos, no han recibido mantenimiento adecuado, han sido vandalizados o permanecen en estado de abandono. Ante este panorama, el experto considera que una recuperación permitiría elevar la producción en cerca de 400.000 barriles diarios en plazo de más de un año, con inversión relativamente limitada.
Agregó que existen otras áreas en la Faja Petrolífera del Orinoco, en el oriente del país, donde hay greenfields —áreas de desarrollo totalmente nuevas o vírgenes— en las que será necesario hacer importantes desembolsos porque no han sido desarrolladas.
“La inversión que se requiere es mayor y ahí es donde empieza el problema de estas empresas medianas y pequeñas que entraron, que uno no tiene clara la capacidad que puedan tener para hacerlo”, admitió el exgerente de Pdvsa.
Afirmó que, bajo condiciones democráticas, hubieran regresado las grandes empresas que disponen de los recursos para hacer las inversiones que se requieren.
La reunión de Trump con las petroleras
El presidente Trump parece no haber obtenido los resultados que esperaba de la reunión que mantuvo con empresarios del sector en la Casa Blanca el 9 de enero, apenas días después de la captura de Nicolás Maduro. El magnate neoyorquino exigió a las petroleras invertir 100.000 millones de dólares en Venezuela para revitalizar la industria, pero los directivos expresaron serias dudas relacionadas con la seguridad política y jurídica del país.
Uno de ellos fue Darren Woods, director ejecutivo de ExxonMobil, quien señaló la confiscación de los activos de la firma en dos ocasiones y condicionó su reingreso por tercera vez a cambios significativos con respecto a lo que históricamente se ha experimentado en la industria y a las condiciones actuales en Venezuela.
En el encuentro, en el que estuvieron además representantes de ConocoPhillips, Shell, Hilcorp, Eni y Repsol, Woods también dejó claro que Venezuela no es atractiva para la inversión si continúan vigentes las mismas estructuras y marcos legales y comerciales. Afirmó que, si se solventaran esas condiciones, su compañía trabajaría de inmediato en la nación.
La desesperación del republicano, ante lo que expertos consideran su fracaso en la guerra con Irán, los efectos de la inflación en Estados Unidos y frente a las elecciones de medio término en noviembre, pudo haber llevado a su administración a aceptar en la negociación a North American Blue Energy Partners (Nabep), empresa dirigida por Alejandro Betancourt.
Agencias


