«El beisbol actual es una porquería»
Recientemente pudimos ver y escuchar a Jorge Posada, ex-receptor de los Yankees de Nueva York, ganador de cuatro anillos de Serie Mundial, decir que «el beisbol de hoy en día es una porquería». Nos pareció muy fuerte esa frase. Lo planteó en una entrevista que le realizaron en «Abriendo el Podcast», refiriéndose a los valores que les dan los peloteros a las llamadas «estadísticas modernas» sobre lo que él llamo «lo elemental del beisbol». No vamos a hablar de lo que, con mucho acierto, destacó este insigne jugador retirado, sino a un hecho muy puntual que ocurrió el martes 18 de agosto en el juego entre los Cerveceros de Milwaukee y los Marineros de Seattle.
Es que hay muchas razones o situaciones que podrían darle mucha fuerza y sentido a lo que Posada crudamente dijo. Pero como ya lo indicamos nos vamos a referir a ese encuentro que terminó 22-0 a favor de Milwaukee. Por cierto, ese marcador empató un récord de los resultados por blanqueadas más abultados de la historia. ESPN en español refirió que «Desde 1901, las únicas victorias previas por 22-0 habían sido de los Piratas de Pittsburgh sobre los Cachorros de Chicago, como visitante el 16 de septiembre de 1975, y el de los entonces Indios de Cleveland (hoy Guardianes) sobre los Yankees en Nueva York, el 31 de agosto de 2004».
En el primero de esos juegos, por los Cachorros, que recibieron esa «paliza», lanzaron el abridor Rick Reuschel (0.1 inning o un tercio, y le anotaron 8 carreras, es decir Chicago perdía en el Wrigley Field 8-0 en el primer episodio y solo habían podido sacar un out), luego lanzaron Tom Dettore (3.2 episodios, también con 8 anotaciones permitidas), le siguieron el cubano Oscar Zamora (una entrada y dos carreras), Buddy Schultz (cuatro rayitas en dos capítulos) y cerró Paul Reuschel, hermano del abridor Rick, quien fue el único en salir ileso, porque en dos innings permitió un solo hit, sin carreras. Como el tema no es este juego, no comentaremos el trabajo de los serpentineros de los Piratas. Pero si recalcaremos que los cinco jugadores que se montaron en la lomita por Chicago fueron lanzadores de oficio, al igual que los tres de los bucaneros.
En el segundo juego, en un «Yankee Stadium» con 51.777 aficionados, el puertorriqueño Javier Vázquez en un episodio y un tercio permitió 6 carreras, al primer relevista, Tanyon Sturtze, en tres entradas le anotaron 7 veces, C.J. Nitkowski permitió 3 rayitas en 1.2 innings de labor y el mexicano Esteban Loaiza aceptó 6 carreras en tres actos. Por los Indios trabajaron desde el montículo dos lanzadores.
Irrespeto total
En el beisbol, no en esto que se está jugando en la actualidad (que Posada llama porquería), se irrespeta tanto a este maravilloso deporte, que, por ejemplo, en el encuentro que comentaremos, el de la «Carnicería» de los Cerveceros sobre los Marineros, el mánager de Seattle, Dan Wilson, con la pizarra 13X0 trajo a lanzar al antesalista venezolano Leo Rivas y dejó que lo masacraran con 9 carreras en una entrada. Parece que los relevistas estaban de vacaciones, se habían ido o tenían prohibido, por «los sicólogos del equipo», que salieran a trabajar con una desventaja amplia (que le pagan muchísimo dinero para que hagan eso) para no traumarse.
Los puritanos del beisbol, esos que permitieron a un «corredor fantasma» después del noveno inning, esos que apoyaron la desaparición de los relevistas situacionales (zurdo contra un zurdo o derecho contra un bateador derecho), que apoyan que un lanzador reciba visitas controladas y permiten muchas barbaridades más, no están de acuerdo con los «nocouts» en juegos abultados, porque atenta contra la esencia del beisbol… pero ¿Será que ese feo espectáculo de ver a un jugador de posición recibir 9 carreras en un episodio, incluyendo las producidas por la desconcentración de Julio Rodríguez, jardinero que atrapó el segundo out con bases llenas y lanzó la pelota al público? Rivas lanzaba pelotas francas a los bateadores rivales, más francas que el coach de picheo en las prácticas previas a cada juego… ¿Estos puritanos consideran que eso no afecta la imagen del juego de beisbol? Si nos apuran un poco consideramos que es mucho más sano y menos fastidioso ver terminar un juego 13X0 en el séptimo inning, que ver lanzar al «portero del estadio» y que le hagan tantas carreras. Y decimos «portero del estadio», porque por el camino que vamos, no nos vamos a sorprender cuando eso ocurra dentro de muy poco tiempo, porque los equipos, para cuidar a sus lanzadores, para no utilizar a los relevistas de la organización, van a llamar a alguien de las gradas para que lance. Pareciera que no fuera su trabajo. O mejor dicho, pareciera que lanzar con una desventaja muy grande es como ponerlos a «batir cemento», como lo hacen los albañiles. Eso si es un trabajo fuerte.
Y si vemos el box score de los dos equipos, también notamos que el segundo receptor de los Cerveceros, el dominicano Gary Sánchez, trabajó la novena entrada por Milwaukee, aceptó dos hits, sin carreras, pero creemos que no le hicieron daño porque los bateadores de Seattle estarían desesperados para que esa masacre terminara.
No podemos estar de acuerdo con este beisbol que se está jugando hoy en día. No es igual al que se jugaba, aunque parezca mentira, hace 10 años. No conseguimos argumentos para refutar que Jorge Posada llamó a este beisbol «una porquería». Si nos deja su comentario sería muy útil para nosotros.
Eliéxser Pirela Leal


